Lección 33 19/11/17 Alianza por la justicia social y el respeto por la creación de Dios

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OBJETIVOS:

1.- Comentar y analizar el pensamiento de Calvino sobre la justicia social y el respeto por la creación de Dios.

2.- Comprender la nueva perspectiva de justicia social que plantea el pensamiento calvinista para la iglesia y la sociedad del siglo XXI.

3.- Analizar la Confesión de Accra y sus contenidos más relevantes que consideramos imprescindibles poner en práctica en pro de la justicia social.

Lecturas bíblicas: Mateo 3:9-10; Éxodo 16:19; 21:1-6; Génesis 2:15; 6:6; Salmos 104:31-35. Isaías 59.

El llamado a la justicia social es un tema recurrente en los escritos de Calvino, especialmente en sus sermones y en la labor que desarrolla en Ginebra. Al mismo tiempo, también alababa continuamente la belleza de la creación de Dios. El mundo creado es como un “teatro” que refleja la gloria de Dios. Estamos invitados a gozar de la generosidad de Dios y a hacer uso de ella. Dios ha provisto abundantemente todo lo necesario para la vida; los dones que recibimos son para compartir y satisfacer las necesidades de todos. La creación, tan preciada a los ojos de Dios, debe ser tratada con cuidado. La destrucción y la contaminación del medio ambiente constituyen una ofensa contra el Creador.

I.- LA JUSTICIA SOCIAL Y EL RESPETO POR LA CREACIÓN DE DIOS:

1.- Los acaparadores son como asesinos. Dios bien podría darle a cada uno de nosotros más que suficiente de manera que ninguno necesitara de otro, pero él desea probar nuestro amor y fraternidad cuando junto nos reunimos en comunidad como él nos ordenó: es decir, que los ricos no deberían ser como las bestias salvajes que comen y engullen a los pobres y les chupan la sangre y la esencia. En cambio, deberían más bien ayudarles y siempre tratarlos con justicia. “…De lo contrario, son como asesinos cuando ven a su prójimo que se consume, y aun así no tienden la mano para ayudarlo. En esto, les digo, ciertamente son como asesinos (Sermón XLIV sobre la armonía de los Evangelios, Mateo 3:9).

2.- Los dones de Dios son de todos. Esto (la justa distribución) puede ser una realidad si los ricos no devoran con avidez todo cuanto pueden obtener, si no se apropian a diestra ni a siniestra de lo que es de otros para satisfacer su codicia. Si no se atiborran de comida a costa del hambre y la miseria de los pobres no están contentos. La equitativa distribución de la riqueza podría lograrse si los ricos no se dejaran arrastrar por el deseo desenfrenado de acumular riquezas, sino que debieran ser generosos a partir de su riqueza actual. Y, por cierto, vemos con frecuencia que aquello que los ricos acumulan codiciosamente mediante el robo, la rapiña, el fraude, la crueldad. Las artimañas o la mezquindad, a menudo acaba pudriéndose (Comentario a los cinco libros de Moisés, Éxodo 16:19).

3.- Otros aspectos de la justicia social tratados por Calvino. Sus escritos demuestran también que en el pensamiento del Reformador se consideraban -respecto de la justicia social- los siguientes aspectos:

  1. a) La esclavitud es contraria al orden de la creación. (Éxodo 21:1-6)
  2. b) Debemos comportarnos como mayordomos responsables de la creación de Dios. (Génesis 2: 15)
  3. c) Los seres humanos destruyen el gozo que Dios siente por su propia creación. (Salmos 104: 31-35).

II.- UNA NUEVA PERSPECTIVA DE LA JUSTICIA SOCIAL. Hace más de cuarenta años, hubo una propuesta de lanzar una campaña de lucha por la justicia social en memoria de Juan Calvino. En 1964, cuatrocientos años después de la muerte de Calvino, el teólogo suizo André Biéler propuso que los países ricos industrializados debían incrementar sustancialmente la ayuda material a los países en vías de desarrollo. Biéler llamó la atención sobre el hecho de que los países industrializados destinaban el 7% de la renta pública al gasto militar y propuso que se destinara el 3% de ese monto a reducir la brecha entre los países ricos y los países pobres. Si bien era consciente de que las posibilidades de que su idea se concretara eran mínimas, consideró que no había entidad en mejor posición que las iglesias para lanzar una iniciativa de esta naturaleza. En algunos lugares. Las organizaciones no gubernamentales asumieron esta tarea. La iniciativa también fue muy bien recibida en la IV Asamblea del Concilio Mundial de Iglesias en Upsala (1968).

1.- Reflexión desde la perspectiva de los países tercermundistas. No cabe duda de que lo planteado por Biéler responde plenamente a un sentido de la justicia social a gran nivel. Debemos preguntarnos ¿Por qué muchos países del mundo se clasifican como “potencias” y “súper potencias”? Naturalmente es porque han alcanzado un gran potencial de riqueza económica que les concede un mayor bienestar y un alto estándar de vida a sus ciudadanos, pero, lo más probable es que no nos hemos detenido a averiguar la razón por la cual estos países son más ricos. La respuesta puede ser dura, pero debemos reconocer que con el Imperialismo que ejercieron por mucho tiempo, se dedicaron a explotar y esquilmar las riquezas naturales de los países pequeños, con una parte mínima de las cuales sobornaron los gobernantes de estos países para llevarse dichos bienes a sus países enriqueciendo a sus habitantes. De modo que se han hecho más ricos, en gran medida a las riquezas mal habidas, obtenidas como resultado del bandidaje económico sobre los países sometidos. Entre estos países que se enriquecieron con la explotación de los países más chicos se encuentran: Inglaterra, España, Portugal, Holanda, Francia, Estados Unidos, Italia, Japón, principalmente. Con las riquezas naturales de América Latina, África, Asia, especialmente, estas naciones se enriquecieron sin devolver nada a cambio, alterando la naturaleza, la cultura y la economía de los pueblos avasallados con las armas y con el dinero.

2.- Los recursos limitados del Planeta. Actualmente el panorama ha cambiado. La expectativa de que se puede alcanzar la justicia mediante el crecimiento económico sostenido resultó ser una ilusión. La humanidad ha ido tomando cada vez más conciencia de que los recursos del planeta son limitados y de que la justicia social debe lograrse dentro de estos límites. Por otro lado, se consideró más evidente el hecho de que el desarrollo tecnológico e industrial estaba dañando el medio ambiente. El suelo, el agua y la atmósfera sufren las consecuencias de la contaminación. Se ha hecho una sobre explotación de los  recursos  naturales  no renovables,  de manera que muchos  de  ellos  serán  historia  para  las  posteriores generaciones que sufrirán las consecuencias del derroche actual de estos.

III.- LA JUSTICIA SOCIAL EN EL MARCO DE LA CONFESIÓN DE ACCRA. A través de la Alianza Reformada Mundial, las Iglesias que forman parte de la herencia de la visión de Juan Calvino y de otros reformadores e pensamiento afín del siglo XVI, han promovido durante los últimos veinte años un movimiento conocido como la Alianza por la Justicia, que trata temas relacionados con la justicia económica y el medio ambiente. La Confesión de Accra, elaborada por la 24ª Asamblea General de la Alianza Mundial Reformada en 2004 es una herramienta que contribuye a que los cristianos articulemos nuestro entendimiento de los mandatos de Dios en las áreas de la justicia económica y el cuidado de la creación. Algunos de los puntos más relevantes de dicha confesión son los siguientes:

  1. Creemos en Dios, Creador y Sustentador de toda la vida, que nos llama asociados en la creación y redención del mundo. Vivimos bajo la promesa de que Jesucristo vino para que todos tengan plenitud de vida (Juan 10:10). Guiados y sostenidos por el Espíritu Santo nos abrimos hacia la realidad de nuestro mundo.
  2. En consecuencia, rechazamos el orden económico mundial actual impuesto por el capitalismo neoliberal global y todo sistema económico, con inclusión de las economías totalmente planificadas que cuestionen el pacto de Dios y excluyan de la plenitud de vida a los pobres, los vulnerables y toda la creación. Rechazamos toda pretensión de imperio económico, político y militar que subvierta la soberanía divina sobre la vida y atente contra el justo reinado de Dios.
  3. Rechazamos, asimismo la cultura del consumismo desenfrenado, la avaricia y el egoísmo competitivo del sistema de mercado mundial neoliberal y cualquier otro sistema que sostenga que no existen otras alternativas.
  4. Creemos que Dios es un Dios de justicia. En un mundo de corrupción, explotación y avaricia, Dios es, de manera especial, el Dios de los desamparados, los pobres, los explotados, los que han sufrido injusticias y malos tratos (Salmos 146: 7-9) Dios llama a establecer relaciones justas con toda la creación.
  5. Por esto rechazamos toda ideología o sistema económico que anteponga las ganancias a las personas, que no se preocupe por toda la creación y que privatice estos dones de Dios creados para todos. Rechazamos toda prédica que justifique implícita o explícitamente a aquellos que apoyan o dejan de resistirse a esa ideología en el nombre del Evangelio. (El Legado de Juan Calvino, Págs. 32 y 33).
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