Lección N° 31 2017 ¿CUÁL ES EL SIGNIFICADO DE LOS 5 SOLOS DE LA REFORMA EVANGÉLICA O PROTESTANTE?

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OBJETIVO: Reconocer los pilares doctrinales que los reformadores se impusieron en su tiempo para la extensión del evangelio verdadero.

Lecturas Bíblicas Soli Deo Gloria: 1 Corintios 10:31; 1 Pero 4:11; Romanos 11:36;  Apocalipsis 1:6;  2 Pedro 3:1;  Efesios 3:21; Apocalipsis 7:12; Apocalipsis 4:9-11.

PALABRAS PRELIMINARES. Toda acción que emprenden los seres humanos está destinada al éxito o al fracaso. El fracaso puede frustrar a su autor, o retarlo a una nueva acción que supere aquello que no produjo el fruto esperado en el intento anterior. No obstante, el éxito en la acción emprendida trae consigo el reconocimiento, el elogio y la gloria para quien o quienes han asumido dicho reto.

Los capítulos 4 y 5 del libro de los Jueces, en el Antiguo Testamento narran la historia de Débora y Barac. Débora gobernaba por aquel tiempo a Israel, que era oprimido por Jabín, rey de Canaán, quien tenía a Sísara por capitán de sus ejércitos que disponían de 900 carros herrados.

En particular, y a propósito del tema de hoy tomamos en cuenta el desafío que hace Débora a Barac en el capítulo 4: 6. Y ella envió a llamar a Barac hijo de Abinoam, de Cedes de Neftalí, y le dijo: ¿No te ha mandado Jehová Dios de Israel, diciendo: Vé, junta a tu gente en el monte de Tabor, y toma contigo diez mil hombres de la tribu de Neftalí y de la tribu de Zabulón; 7. y yo atraeré hacia ti al arroyo de Cisón a Sísara, capitán del ejército de Jabín, con sus carros y su ejército, y lo entregaré en tus manos? 8. Barac le respondió: Si tú fueres conmigo, yo iré; pero si no fueres conmigo, no iré. 9. Ella dijo: Iré contigo; mas no será tuya la gloria de la jornada que emprendes, porque en mano de mujer venderá Jehová a Sísara. Y levantándose Débora, fue con Barac a Cedes.

Débora está anticipando que el éxito y el reconocimiento de la jornada militar en que los ejércitos de Israel han de vencer a los de Canaán no será de Barac, por cuanto no asumió la responsabilidad de dicha acción, sino que la gloria será de ella, porque ella confió en la promesa de Dios y aceptó encabezar esta batalla. Humanamente los seres humanos recibimos también un destello de gloria, de reconocimiento por algo que es digno de encomio. En las distintas áreas de la vida los hombres y mujeres son exaltados por sus éxitos: en el deporte, en la tecnología, en las ciencias, en la literatura y el arte en general, en la defensa de la vida como el alemán de origen checo Oskar Schindler que salvó del holocausto alrededor de 1200 judíos, y, fue nombrado Justo entre las Naciones por el gobierno de Israel en 1963. Oskar Schindler falleció en Hildesheim el 9 de octubre de 1974 y fue enterrado en el Monte Sion de Jerusalén. Estos 2 ejemplos, entre muchos reflejan la gloria del hombre, por los reconocimientos recibidos en pro de nobles causas que pocos se atreven a emprender.

Sin embargo, la gloria del hombre es perecedera, tiene su fin, razón por la cual, los reformadores llegaron a la conclusión que la verdadera gloria, aquella que es eterna y justamente merecida, solo le pertenece a Dios: SOLI DEO GLORIA. Desde este punto de vista, entonces, la gloria que alcanzamos en alguna medida los creyentes, debe ser para exaltar la gloria de nuestro Creador.

5.- SOLI DEO GLORIA – SÓLO A DIOS LA GLORIA. Este lema define la esencia de la adoración a Dios. Una de los grandes logros protestantes fue rescatar la adoración espiritual de la contaminación ritual, idolátrica y supersticiosa en que se encontraba. Más tarde, el movimiento Puritano terminó de purificar lo que aún restaba. Los puritanos fueron llamados así por su protesta contra la conservación de rituales romanistas en la iglesia de Inglaterra (Anglicana) y por que  reclamaban una adoración más pura para Dios.

En esencia la adoración debe tener a Dios como el centro. Toda adición no sancionada por la Escritura fue desechada por los verdaderos Protestantes. El entretenimiento así como el gusto y la complacencia personal no tienen lugar en la adoración a Dios.

Hoy día la protesta no es contra poderes estatales como los que querían detener la Reforma en el siglo dieciséis. La protesta hoy debe ser contra la degradación del cristianismo bíblico. Y esa degradación ha venido en la medida en que la iglesia ha abandonado o ha violado los principios expresados en los “cinco solos”.

La Reforma recuperó la enseñanza bíblica de la soberanía de Dios sobre todos los aspectos de la vida del creyente. Toda la vida deberá ser vivida para la gloria de Dios.

Como pregunta el Catecismo Menor de Westminster, “¿Cuál es el fin principal del hombre?” Y responde: “El fin principal del hombre es el de glorificar a Dios, y gozar de Él para siempre”.

Este gran y apasionado propósito fue enfatizado por aquellos en el Siglo 16 y 17 que buscaban reformar a la Iglesia de acuerdo a la Palabra de Dios. En contraste a la división monástica de vida de lo sagrado contra lo secular perpetuado por la Iglesia Romana, los reformadores vieron que toda la vida debe ser vivida bajo el Señorío de Cristo. Cada actividad del cristiano ha de ser santificado para la gloria de Dios.

Cuando en la iglesia la autoridad bíblica se ha perdido, Cristo se ha desplazado, el evangelio se ha distorsionado, o la fe se ha pervertido, siempre ha sido por una razón: nuestros intereses han desplazado los intereses de Dios y entonces hacemos su trabajo según nuestros intereses y como nos plazca. La pérdida de la centralidad de Dios en la vida de la Iglesia de hoy es un hecho común y lamentable. Esta pérdida es la que nos permite transformar la adoración en entretenimiento, la predicación del evangelio en mercadeo, fe y creencia en técnicas, la gracia de Dios en libertinaje, y fidelidad en éxito o sentimientos de haber obtenido santidad. Como resultado de esto, Dios, Cristo y la Biblia comienzan a tener poco significado para nosotros y no tienen tanta influencia sobre nuestras vidas.

Dios no existe para satisfacer ambiciones humanas, deseos y apetitos de consumidores o nuestros intereses espirituales privados. Debemos enfocarnos en Dios en nuestra adoración, en lugar de buscar en la adoración la satisfacción de nuestras necesidades personales. Dios es soberano en adoración; nosotros no lo somos. Nuestra preocupación absoluta debe ser por el reino y la gloria de Dios, no por nuestros imperios, popularidad o éxito.

Reafirmamos que debido a que la salvación viene de Dios y ha sido obtenida por Dios, ésta es para la gloria de Dios y que debemos glorificarlo a Él siempre. Debemos vivir nuestra vida completa en la presencia de Dios, bajo la autoridad de Dios y solamente para su gloria.

Negamos que nosotros podemos propiamente glorificar a Dios si nuestra adoración es confundida con entretenimiento, si descuidamos la LEY o el EVANGELIO en la predicación, o si auto-superación, auto-estima o satisfacción propia se han convertido en alternativas para el evangelio.

En la himnología cristiana encontramos un hermoso himno que exalta la Gloria de Dios y del cual existen distintas versiones, una de ellas  puede encontrarse en el siguiente enlace: https://www.youtube.com/watch?v=1JMV-FJOQDE. También se puede encontrar una versión de Crystal Lewis en el siguiente enlace: https://www.youtube.com/watch?v=bq2aHdot40A.

Finalmente debemos señalar que lo importante es lo que en la práctica y en el testimonio cristiano exalte verdaderamente la Gloria de Dios. Las alabanzas, las oraciones y los sermones que destacan la Gloria de Dios resultan importantes en la actividad cúltica de las congregaciones, pero nada supera una vida consecuente con los grandes principios divinos y con el deleite genuino que produce hacer la voluntad de Dios.

Ahora nos queda el desafío de reivindicar el nombre de Dios y su voluntad contenida en las Sagradas Escrituras, haciendo aquello que verdaderamente exalte la Gloria de Dios por medio de nuestro testimonio personal que exhibimos en el diario vivir.

 

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