QUIENES SOMOS

Aspecto histórico:

La Iglesia Presbiteriana de Cristo emerge como la continuadora histórica, moral y espiritual de la 1ª Iglesia Presbiteriana de Chillán, organizada el 1 de abril de 1994 por el misionero norteamericano William Boomer.

En febrero de 1998, después de varios conflictos sostenidos con el Sínodo de la Iglesia Presbiteriana de Chile, y tras lo que se consideró como abusos reiterados carentes de la Constitucionalidad presbiteriana de parte de este Consejo conforme a la documentación que se conserva en archivos escritos y de audio, las congregaciones de San Carlos, Chillán y Yungay reaccionaron organizando el Presbiterio de Cristo que agrupa en la actualidad a esas tres congregaciones que cuentan con sus templos y pastores respectivos, además de la personalidad Jurídica de Derecho Público Nº 742 otorgada el 12 de julio de 2004, por el Ministerio de Justicia de nuestro país.

Para dar por formalizado el retiro de la antigua Corporación Iglesia Presbiteriana de Chile -cuyos bienes se encontraban en poder de una personalidad Jurídica distinta la “Corporación Unión Evangélica”, conformada en la época por solo dieciséis miembros que tomaban a su arbitrio las decisiones de privar de sus templos a las congregaciones que los sostenían y requerían por la vía de la personalidad jurídica Corporación Iglesia Presbiteriana de Chile un monto mensual ascendente en forma aproximada al 28% de sus entradas por conceptos de diezmos y ofrendas aportados por sus miembros, de los cuales, las congregaciones afectadas por este cisma no recibían retorno alguno- la 1ª Iglesia Presbiteriana de Chillán hizo entrega ante el Notario Guillermo Vega Varas, con fecha 14 de marzo de 1998, al representante de la Corporación Unión Evangélica, Don Octavio Cid Salazar, de la casa pastoral, templo y dependencias con sus respectivos inventarios, los cuales fueron recibidos conforme mediante la firma correspondiente del “Acta de Devolución y Finiquito” que, en su cláusula sexta dice: “En consecuencia, las partes representadas en la forma dicha, vienen en otorgarse el más amplio, total y recíproco finiquito liberatorio, renunciando una parte a favor de la otra, a toda acción civil, criminal o de cualquiera clase que estimen asistirles con motivo del presente instrumento y acto de que se da cuenta”. Obviamente, y como era de esperar, esta cláusula no fue cumplida por el Sínodo de la Iglesia Presbiteriana de Chile, y el 16 de mayo de 1998 publicó una odiosa inserción en el diario “La Discusión” de Chillán, faltando, una vez más a la palabra empeñada y suscrita ante notario, actitud, en todo caso, común en la jerarquía de esa corporación religiosa.

En 19 años de trabajo independiente y con el aporte de solo el 10% de sus Iglesias, el Presbiterio de Cristo ha logrado adquirir sus propiedades en cada una de las ciudades afectadas, en las que se han construido hermosos templos con dependencias dignas del Señor nuestro Dios Todopoderoso que nos las ha concedido, como asimismo de las congregaciones y las comunidades en que se encuentran insertas.

Aspecto Reglamentario:

La Iglesia Presbiteriana de Cristo tiene como base única y fundamental para el desarrollo de su fe, doctrina, gobierno, culto y disciplina las Sagradas Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamento, y, como documento reglamentario auxiliar La Constitución de la Iglesia Presbiteriana de Cristo que está formada por los siguientes libros:

1. CONFESIÓN DE FE. En este libro la iglesia declara a sus miembros y al mundo: Quién y qué es, lo que cree, y lo que se propone hacer.
2. FORMA DE GOBIERNO. En este libro se explica y regula la forma de gobierno presbiteriano en la iglesia cuya característica principal es su democracia representativa.
3. LIBRO DE DISCIPLINA. En este libro se establece la disciplina bajo el orden Presbiteriano.
4. MANUAL DEL CULTO. Este libro explica y ordena la liturgia de la iglesia Presbiteriana, cuyo principio bíblico básico es: “Hacedlo todo decentemente y con orden”.

Aspecto Doctrinal:

La principal doctrina presbiteriana es la que se denomina “Soberanía de Dios”, en la que se basa la Confesión de Fe de la Iglesia que se explica más ampliamente en la sección respectiva.